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Dirigente medioambiental Marco Arellano alerta por el “daño acumulativo de años” que afecta a los humedales de Quilicura

“El principal problema de la contaminación es que su impacto se ve décadas después”, señala. Más del 35% de los humedales en el mundo han sido secados por el desarrollo urbano.

Autora: Antonia Díaz, estudiante de periodismo Universidad Andrés Bello.

Quilicura es una de comuna que alberga una riqueza natural que muchos desconocen. Se trata de los humedales, ecosistemas que, según explica Marco Arellano, dirigente medioambiental y político independiente, cumplen funciones vitales, los cuales van desde regular el clima hasta limpiar el agua.

Sin embargo, hay algo que le preocupa al activista: la defensa y conservación de los humedales cada vez se va haciendo más complicada por los proyectos inmobiliarios. A esto se suma que la gran cantidad de industrias instaladas en la comuna agrava su deterioro.

“(Sin una ley que proteja a estos ecosistemas) no hay mucho que hacer más que generar conciencia con los vecinos para proteger el humedal de O’Higgins y el de San Luis”, advierte Arellano, quien en esta entrevista explica las funciones clave de los humedales en el equilibrio de la flora y fauna de la Región Metropolitana.

–¿Cuáles son las funciones de los humedales?      
Filtran y proveen agua dulce, pueden producir alimentos o controlar las inundaciones de las lluvias, y no hay que dejar de lado la capacidad que tienen para regular el clima y evitar, al menos un poco, el calentamiento global”.

–¿Cuáles son los beneficios que aportan en términos de biodiversidad?
“Son muchísimos en términos ecosistémicos porque hay especies que habitan solo en los humedales, sobre todo en zonas tan secas como las de acá. Puede haber desde flora, fauna o microbiota, incluso son puntos de paso de aves que están migrando. Pero es complicado porque se están secando cada vez más y tienen menos espacios disponibles para vivir”.

–¿Cuántas de las especies que habitan los humedales están en peligro de extinción?  
“Hay hartas, pero las más fuertes son el cuervo del pantano o el halcón peregrino, que también está en estado crítico, luego está el Coipo, que está prohibida su caza, pero no está en peligro de extinción, solo es una especie protegida”.  

–¿Cuáles son las principales amenazas que enfrentan estos ecosistemas?        
“La expansión inmobiliaria es la amenaza más importante que tienen. Los humedales, la mayoría de las veces, se destruyen por los proyectos inmobiliarios. Sin embargo, la sequía y la contaminación también son factores fundamentales que influyen en su destrucción”.

–¿Qué medidas ha tomado la Municipalidad de Quilicura para conservar estos ecosistemas?
Ha estado activa en términos informativos y tienen una brigada que se encarga de limpiar el estero, pero no mucho más. Yo creo que ha sido bastante lenta, no es mucho lo que ha hecho. Igualmente, los planes reguladores llevan como un año y medio en trámite sin avanzar, cuando deberían de haber estado listos hace tiempo. Existe conciencia, pero no es suficiente. El vínculo de la gente con la comuna no es tan fuerte como podría ser”.

–Teniendo en consideración el contexto de Quilicura como una comuna sobrepoblada, ¿existe algún modelo educacional para informar a la ciudadanía acerca de los humedales? “Un modelo educacional construido y del que esté al tanto, no, y aplicado a la realidad comunal, tampoco. Ahora, estructuras donde pueda hacerse y aplicarse diversos modelos educacionales, hay hartos”.

–¿Existe un modelo educacional ideal para informar a la ciudadanía?
“Existen los manuales informativos de cuidado de humedales de conocimiento generales, los cuales vienen de la Convención Ramsar, pero estos no están aplicados a la realidad comunal, aunque podría implementarse. Pienso que entraría el cuidado de los humedales, cómo entrar a ellos o las especies que habitan específicamente acá”.

¿–La Municipalidad de Quilicura ha invertido en gestiones que involucren a la ciudadanía en charlas, talleres o alguna otra actividad que busque informar sobre la conservación de los humedales?          
“No, yo solo he visto carteles grandes. Pusieron un cartel afuera del humedal, por ahí entre Valle Grande y Quilicura, pero tampoco es tan llamativo. No se ha hecho o invertido en más”.

–¿Cuáles son las acciones que ha desarrollado la ciudadanía para la protección de los humedales?

“Lo primero fue revelar el tema, nosotros como organización comenzamos con el primer proyecto de aguas servidas, hace más o menos cinco años, y analizando el impacto medioambiental del proyecto, nos dimos cuenta de los cuerpos de agua. Levantamos el tema e iniciamos el proceso de masificación. Fue una instancia para educar que terminó creciendo mucho. La gente sabe lo que hay y lo que son”.

–Teniendo en cuenta todas las organizaciones que nacieron hace cinco años, ¿existe algún proyecto presentado por ellos, para la protección de los humedales?
“Yo participé hace tres años en la presentación de un proyecto de humedales urbanos. En 2020, hicimos con un compañero que estudia geografía, un análisis del terreno donde le presentamos al municipio los antecedentes, para que, en el marco de la nueva ley de humedales urbanos, declararan estos humedales como lo que son: humedales urbanos. Más allá de eso no he visto”.

¿La Municipalidad tiene programas de financiamiento para estos proyectos?   
“No tiene nada. Nunca intenté presionar con eso y jamás se me ocurrió, por lo demás tampoco tienen la idea de adquirir el terreno. Los humedales de aquí son todos privados, están en terrenos de inmobiliarias. Por eso los están destruyendo y no se puede hacer mucho legalmente hablando”.

¿Cómo la comunidad puede participar en la protección de los humedales?  
“Participando en alguna organización, estando atenta, presionando a las autoridades u ocupando los canales formales de difusión. Todo termina en visibilizar el tema, pero Quilicura es una comuna con gente que no tiene historia sobre el territorio donde vive, no hay sensación de barrio. Ese vínculo con la naturaleza no existe, y es algo que va de la mano con la concientización”.

“La contaminación es una realidad de las industrias en Quilicura”

Quilicura es una comuna industrial. ¿Las empresas han tomado medidas para minimizar su impacto en los humedales?    
“No, ninguna. La ley no les mete obligaciones a los privados, hasta donde entiendo yo. La ley es preventiva y limita la construcción. No lo prohíbe, solo lo hace más difícil”.

¿Existiría alguna forma de prevenir la contaminación provocada por las industrias? “Fiscalizando, sin duda. Aquí hay dos o tres empresas principales que tienen autorizada la descarga de residuos industriales líquidos: la CCU, que bota deshechos en el estero, Lefersa que hace levadura, y la planta de aguas servidas SSA. Aunque a veces el estero viene rojo lleno de levadura, pero nadie fiscaliza eso cuando sí deberían”.

¿Hay alguna forma de implementar tecnologías limpias en las industrias?
“Sí, existen tratamientos de limpiezas de aguas, como la que está aquí de aguas servidas, que ocupa humedales artificiales. Puede hacer filtrados, piscinas de decantación, también incluye el filtro de microbiota o plantas para que después el agua, cuando salga de aquí, vaya más limpia hacia abajo. Sirve un montón y no es tan caro, pero dependen de los parámetros químicos de la empresa”.

–¿Hay alguna forma de equilibrar el desarrollo industrial de la comuna, y la necesidad de proteger los humedales?           
“Si se invirtiera lo suficiente, sí. Sacar las industrias ya no se puede, habría que obligarlos a comprometerse con el cuidado y conservación. Sin embargo, es algo que no va a suceder mientras no exista alguna regularización que realmente impida la destrucción del ecosistema o una iniciativa real del municipio. De momento, no hay nada, o casi nada que se pueda hacer”.

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