La federación que agrupa a siete cooperativas eléctricas rurales abastece de energía a más de 235 mil hogares con mientras negocia ajustes tarifarios pendientes desde el COVID-19.
La normalización tarifaria heredada de las medidas adoptadas durante la pandemia, se perfila como el principal desafío que enfrenta la Federación Nacional de Cooperativas Eléctricas (FENACOPEL) al cumplir hoy 63 años de trayectoria en el desarrollo del sector eléctrico rural chileno.
Para 2026, FENACOPEL tiene en su agenda el avance del proceso de normalización tarifaria —necesario para regularizar las consecuencias financieras del congelamiento de precios durante el COVID-19—, continuar con el cálculo de tarifas para el período 2024-2028, participar activamente en la reforma al segmento de distribución eléctrica y consolidar el trabajo con sus cooperativas asociadas para enfrentar los continuos cambios en los sectores energético y cooperativo.
“Agradecemos el compromiso y dedicación del equipo de FENACOPEL y los equipos de las cooperativas, los cuales han demostrado la ventaja competitiva que nos da el estar juntos y compartir nuestros sólidos conocimientos técnicos-económicos producto de años de experiencia”, señaló Patricio Molina, gerente de la federación, quien agregó que esta coordinación “nos ha permitido enfrentar de mejor manera los vaivenes pasados y nos permitirá enfrentar en mejores condiciones los desafíos que nos depara el futuro”.
Desde su creación en 1963, FENACOPEL representa a las cooperativas eléctricas CEC, COPELEC, COELCHA, COOPELAN, SOCOEPA, COOPREL y CRELL, que en conjunto proveen energía eléctrica a más de 235.000 hogares ubicados mayoritariamente en sectores rurales desde la región del Libertador General Bernardo O’Higgins hasta Los Lagos. Para ello, las cooperativas operan cerca de 25.000 kilómetros de redes eléctricas emplazadas en una zona geográfica de 28.000 km², llevando desarrollo a territorios históricamente postergados por las grandes distribuidoras tradicionales.
A lo largo de estas seis décadas, las cooperativas asociadas a FENACOPEL han evolucionado desde un modelo centrado exclusivamente en el suministro eléctrico hacia una oferta integral de servicios que busca mejorar la calidad de vida de sus usuarios-socios. Actualmente las cooperativas operan en áreas tan diversas como eficiencia energética, climatización, energías renovables, retail comercial y financiero, créditos, seguros, inmobiliario, agroferretería, farmacia, sector automotriz, apícola, servicios fúnebres y capacitaciones, entre otras.
Historia en el desarrollo de zonas rurales
La FENACOPEL ha participado en diversas instancias de discusión sobre materias de desarrollo energético y cooperativo del país, resaltando el rol y desafíos que enfrentan las cooperativas. Su constante aporte al desarrollo de materias normativas energéticas —en aspectos regulatorios, técnicos y comerciales— le ha permitido ser reconocida como un referente válido e impulsor de cambios en estos sectores.
A través del tiempo, FENACOPEL ha conformado un equipo de profesionales que potencian día a día el actuar de las cooperativas eléctricas. Su integración a la Asociación de Distribuidoras de Energía Eléctrica Latinoamericanas (ADELAT) y la Asociación Nacional de Cooperativas de Chile (ANCCH) ha fortalecido su capacidad de promover mejores prácticas en los sectores eléctrico y cooperativo.
“La finalidad de FENACOPEL ha sido velar por los intereses de las cooperativas que la integran, prestarles asesorías técnicas y jurídicas, vincularlas con las autoridades, coordinarlas en temas comunes y apoyarlas en diversas asesorías, todo con el objeto de aportar al desarrollo constante de las cooperativas”, explicó Jaime Ugarte, presidente de la federación.
Con 63 años de historia, FENACOPEL enfrenta ahora el desafío de cerrar el capítulo de los descalces tarifarios post-pandemia mientras mantiene su rol como impulsor del desarrollo en las zonas rurales del centro y sur de Chile.